¡TIENEN DE TODO…!
Los dos viejitos están esperando el autobús
que los va a traer a
Caracas, a
visitar a su hija, que tienen tiempo que no la ven
.
La
viejita, aguantando sus zapatos nuevos, que le están molestando
en los
pies y él tratando de acomodarse mejor
el viejo paltó y la corbata.
Quieren llegar a casa de su yerno y que al
menos, por esta vez, no se eche a reír en su cara por lo “Campesinos que se ven.”
Al fin
se montan en el autobús, un poco incómodos por la falta de
costumbre,
él tratando de no mascar su chimó y ella
apretando el
paquete
con las hallaquitas y el dulce de lechosa que le preparo a la hija
y a sus nietos con tanta ilusión...
¡Se les hace largo el viaje, se adormilan, se
desperezan
y al fin llegan!
Un poco perdidos en la Capital, logran
conseguir un carrito que los
- ¡Que
edificio tan grande! ¡que escaleras tan
lujosas! ¡cuantos espejos hay en ese ascensor!lleva
hasta la dirección que tienen anotada.
La joven que lo maneja los ayuda a tomarlo y
al fin se para en el
piso 12 y tocan la puerta tímidamente.
- Aquí
es....dice ella.
- Sí, éste
es el número- dice el viejo consultando una vez más el papelito,
por miedo
a equivocarse y toparse con una cara desconocida.
- ¡Aquí
es!.... dice ella.
-
Sí...éste es el número – dice el viejo
Abren la
puerta, y la hija sonriente los abraza , besa
y los hace entrar en el apartamento. Todo en orden, todo lujoso, todo ordenado y
el yerno en su bata de casa,
leyendo el periódico, les dedica una mirada picaresca y una sonrisa aprobando
sus “vestimentas”.
Los muchachos, uno pegado del aparato de
música a todo volumen y la niña pegada de su teléfono, apenas si les dicen
-Bendición
abuelos.... sin dejar sus ocupaciones.
La Vieja le entrega a la hija su paquete de la
comida que elaboró con
tanto
amor. Y éste es colocado encima de la nevera, sin abrir.
La cocinera se corta un dedo y la hija le
pide a la madre la ayude con la comida, porque el jefe, muy importante, vendrá,
en la noche a cenar.
¡Luego la ayuda a planchar el vestido que la
hija se pondrá, ayuda a coser el hilván de la falda de la nieta, que sale a
todo correr para ir a la playa con sus amigos! Y el viejito, mientras tanto, sentado en la
sala, sin moverse, escucha
hora tras hora, los lamentos del yerno.
- Bajó
de improviso el monto en la Bolsa de Valores.
- Tal
compañía estuvo a punto de llevarlo a la quiebra.
- Tal “
Compadre” trató de quitarle un buen negocio entre sus manos, pero él se desquitó
Y la hija lamentándose:
-tengo
que cambiar el juego de la sala, las lámparas ya no me gustan. Las cortinas se están
destiñendo...y tantos oros lamentos.
Llegan las cinco de la tarde. Y los dos
viejos, sin cambiar palabras de
Padres a
Hijos, dicen tímidamente:
- Bueno
hija, ya casi es hora de que te arregles porque vendrá el jefe de tu
esposo
a cenar y lo tienes que atender.
-
Despídenos de los nietos, que les dejamos la Bendición.
Un
beso, un abrazo, la promesa de ir a visitarlos
pronto y otra vez al Terminal.
Los dos no cambian palabras. Ya montados en el autobús, de regreso, el mismo día. Ellos
que pensaban quedarse un fin de semana.
Callados, se miran tristemente y ella dice:
-Que
bien le fue a nuestra hija. ¡Gracias a Dios! ¡TIENEN DE TODO!
Y el
viejo , moviendo la cabeza ,contesta.
- ¡ De qué le vale TENER DE
TODO SI NO SE DAN CUENTA DE TODO LO QUE TIENEN !