EL FINAL DEL TIEMPO. PARTE I
Es una casita hermosa, en medio de campo, rodeada de un jardín ,que al despuntar el alba, se llena de trinos de pájaros y los olores de las flores , que el abuelo cuida con esmero todos los días...perfuman el ambiente haciendo acogedor ese rinconcito del hogar familiar.
Es la hora de la tarde en que los dos viejos acostumbran sentarse en sus mecedoras, en la puerta del hogar.
- ¿Verdad viejo que comenzamos a sentirnos solos?
- Paciencia ...es la Ley de la Vida.
- Es verdad...Pero es triste pasar los días esperando a ver si algún hijo se acuerda de nosotros y nos viene a visita.
- Ay vieja, termina ya con eso... es como una letanía tu hablar, anda, mira la televisión, escucha la novela o ponte a tejer y no pienses mas...Ellos ya vendrán. Y entre el tejer, ver la T.V. y hacer poco a poco las labores de rutina... pasan los días y de vez en cuando...algún hijo los viene a visitar.
- Ay mamá, no vine antes porque “Fulanito” se enfermó, le dio un fiebrón y tuve que llevarlo al Médico, luego...ni te cuento !
- Ay papá...sé que debía acompañarte a cobrar la pensión, pero el carro se echo a perder y tuve que meterlo al taller.
- Ay mamá...quería venir ante pero ya sabes: los niños, el trabajo, el marido, los compromisos sociales... y sin darme cuenta se me pasaron los días... pero ya llegué.
Los viejos lo entiende...comprenden...perdonan, y se dicen mutuamente: - Es la Ley de la Vida...cada quien tiene su familia, sus hijos que deben atender, sus compromisos que no pueden abandonar...y en cuanto tengan algún ratito...quizás vendrán.

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