NAVIDAD GATUNA No 2
En la Tierra de los Gatos…todo era FELICIDAD. Se encontraba la Familia GATÍN todos reunidos preparándose para recibir LA NAVIDAD.
Arreglaron EL ARBOLITO, cortaron el pedacito de Pino más verde y hermoso que encontraron en el Bosque. Y todas las noches durante cinco semanas los Gatitos Siameses se dieron a la caza de las estrellas fugaces para poder atraparlas y adornar su arbolito de Navidad.
¡Consiguieron al fin, ver su sueño, hecho realidad!
El Árbol brillaba en su esplendor y las estrellas titilantes lo hacían lucir aún más hermoso, colocaron lindas cajas de regalos a los pies del Árbol.
Mamá y Abuela Gatina estaban en la cocina terminando la cena de Navidad.. Papá y el Abuelo se encontraban en el jardín conversando y fumando sus pipas.
-Qué noche tan hermosa Abuelo ¡cómo brilla ese cielo!
Y el abuelo, con un suspiro contestó inclinando la cabeza y siguió mirando embelesado hacia arriba.
Desde el jardín podían escuchar como los chicos cantaban contentos, bellos aguinaldos y alegres parrandas, mientras los gatitos más pequeños acompaña ban la música con sus cuatros, charrascas y maracas.
- ¡Vengan adentro :Papi y Abuelo! gritó la Abuelita desde la Sala.
- Vamos Papá. - Y agarrados del brazo los dos gatos entraron a su hogar.
Todos se sentaron alrededor de la mesa, sin dejar de reír, bromear, cantar, y cuando el Abuelo se preparaba con el cuchillo para cortar el Pavo de Navidad, unos golpecitos suaves, dados a la puerta , hicieron que todos dejaran de cantar.
TOC..TOC…TOC… volvió a escucharse tímidamente el toque en la gruesa puerta de madera.
-Anda a ver-.Papá, dijo mamá gata a su marido.
-¿Quién podrá molestar en una noche como ésta- protestó papá gato molesto, dirigiéndose hacia a la puerta.
Todos lo siguieron con la mirada, hasta que abrió
- ¡UN… UN RATÓN. Gritaron todos a coro como una sola voz !.
-¡UN RATÓN! REPITIERON TEMBLOROSO corriendo ,buscando donde esconderse.
El Ratón parecía no darse cuenta que de GATOS se trataba y tan pronto le abrieron la puerta quedó desmayado en ese lugar.
Abuelita sintió compasión, palpitaba vertiginoso su dulce corazón- y colocándose delante del ratón, extendió sus manos, y ordenó a los demás
- -¡Hoy es Noche Buena, ayúdenme a llevarlo hasta mi cama! a regañadientes los gatos hicieron lo que le mandaban
- Abuelita sirvió la mesa, colocó el plato de cada uno y luego en puntillas, subió hasta el cuarto. Miró y vio que el ratoncito estaba dormido. ¡Lo miró y sintió lástima!
- ¿Quién sabe de dónde venía?- se preguntó secándose con el delantal una lagrimita que se escapó de sus ojos.
- Con mucho cuidado se acercó, estaba flaquito y sucito..
- -Pobre ratoncito, pensó- Seguro que no tiene casa ni fam9lia donde ir. Con ternura subió la cobija y lo arropó maternalmente.
El ratoncito se acurrucó entre las mantas, pero no se despertó.

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