1 -¡JAMÁS....QUE NADIE JAMÁS ABUSE DE TI!
Parte I
Era un día
viernes. Isaías llegó de la escuela con cara de pocos amigos.
Entro a
la cocina, su mamá estaba terminando de preparar el almuerzo,
-Bendición
mamá ya llegue.
- ¿Qué te pasa Isaías , ocurrió algo en la
escuela ?
-No mamá ¡lo de siempre!
-¿Cómo te
fue en la exposición? -Bien mamá ¡muy bien!
́¿Entonces
qué te pasó en la escuela?
Isaías la miro con ojitos de desconsuelo,
corrió hacia ella y se abrazó muy fuerte a su mamá y comenzó a gimotear y ésta lo abrazó se
sentó y lo sentó en sus rodillas como cuando
estaba chiquitito....
-Isaías sabes que te quiero mucho hijito que
es lo que te pasa?
¡ debes
contarme
lo que te angustia!
-Mamá...
ya soy grande, debo resolver solo sino me dirán:
¡ay señorita necesita alguien que lo defienda.!
Ante la cara de tristeza de su mamá, la beso
dulcemente y se fue al cuarto,
Papá vendría a almorzar a casa para volver
otra vez al trabajo.
Su papá era su héroe, quería ser como él cuando llegara a grande. ¡Su papá sabía hacer de todo: de carpintería, mecánica, electricidad....de todo...todo y hasta cocinaba muy sabroso.
Decidió que hablaría con él.
Isaías era un chico muy inteligente, comenzaba
su 5 grado, tenía 10 años, un poco
pasado de peso , lo que a veces hacia
que algún compañero , encabezado
por El
Pichi lo molestaran en el recreo, poniéndole sobrenombres, negándose a jugar
con él.
Papá llego y vio algo raro en la cara de
Isaías, cuando se le acerco a pedirle la Bendición.
Y sin preguntarle nada, lo abrazó y en voz baja le dijo:
- Hijo
esta noche vamos a tener, solo los dos, unas horas de chicos
¡Isaías se sonrió con ese comentario, pero le
gustó tanto la idea de estar a solas con papá. ¿quizás le podría contar lo que le
pasaba?
Pasó la tarde en su cuarto, tenía una casa
hermosa, con un bello jardín, que él ayudaba a mantener, sembrar y cuidar con
su mamá, tenían las flores más bellas de la
urbanización y cosechaban las hortalizas que sembraban en la parte trasera del jardín.
Terminó de hacer la tarea, vio un rato T.V.
se metió en internet a
investigar
sobre un trabajo que debería entregar en 15 días y al fin... después de la cena, mamá
recogió los platos, limpio todo y se sentó a ver su
novela
favorita.
Papá abrió la puerta de su cuarto y lo llamó:
- Isaías, hora de la reunión de los hombres de esta casa !
Entró rápido al cuarto, cerraron la puerta porque era su conversación secreta. Isaías le contó que desde que comenzó el año escolar...habían llegado a la escuela 4 chicos nuevos, recién mudados a esa zona, eran mayor que él y desde el primer día, el más grande que llamaban El Pichi, se dedicó a amenazarlo en el recreo, a impedir que jugara formando equipo con los demás compañeros, a los que amenazaba si jugaban con él.
-Papá ¡no sé qué hacer! traté de ser agradable con
él, me ofrecí a ayudarlo si no entendía
algo, cuando viene sin lápiz, me quita el mío y me
amenaza
con golpearme a la salida.
-
Y la maestra ¿qué hace? - No papá, todo
eso pasa en silencio cuando ella
se voltea para escribir en la pizarra. El se burla, me hace morisquetas, le hace
señas a los demás, amenazándolos y ellos le tienen miedo, se ríen pero callados. ¡La maestra no se
entera y no sé qué hacer. Uds. Siempre
me dicen
-
¡No vayas a buscar pleitos a nadie, no vayas a pelear en la escuela!
-
Hijo mañana iré a tu escuela.
-¡No papá, no, no puedes ir
a la escuela, le dije a mamá que debía resolverlo solo, se burlaran de mí, ya a otro amigo
le paso lo mismo, fue su mamá a la dirección y ahora es peor .lo llaman
Señorita, le rayan los cuadernos, le roban el
lápiz, le abren la lonchera y se comen parte de su merienda.
-
Pero cómo ocurre todo eso y ¿nadie le dice nada a la maestra?
-
Todos tenemos miedo. ¡Yo también papa...!
Mira
hijo... desde mañana vamos a practicar unos ejercicios aquí en la casa, ahora ya es tarde. Lo
besó en la frente, le hizo la señal de la cruz y lo mando a su cama. ¡Trata de
dormir tranquilo, descansa, vamos a solucionar esto!
Intrigado Isaías durmió y soñó momentos
maravillosos, como era su salón antes que llegara
El Pichi.
Su
papá llegó del trabajo, mientras mamá terminaba la cena. Isaías y su
papá,
en el patio trasero de la casa, comenzaron a entrenar.
-Papá
yo no sabía, nunca me dijiste que sabía Karate!
¡Oh....que maravilloso papá! Sabes cómo me gustan esas películas donde hay
karatecas ¡ y nunca dijiste nada...!
-Hijo,
debo confesarte, todo lo que me contaste me pasó a mí.
¡ igualito hijo....igualito! y fue tu tío Pedro que hizo conmigo lo que voy a hace contigo.
-Sonrieron
juntos, chocaron sus puños y comenzó el entrenamiento, Isaías
aprendía
rápido, con los ejercicios bajó de peso ,agilizó sus movimientos y
aprendió
rápidamente lo necesario para defenderse y jamás ya permitir que
abusaran
de él esos compañeros malas conducta.
En la escuela, todo ese tiempo, Isaías se
mantuvo cerca del salón, compartiendo, con tres de sus mejores amigos, la
merienda escolar

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